La baya goji actúa contra los radicales libres y el cáncer. Los alimentos milagro no existen pero, si existieran, seguro que se parecerían mucho a la baya goji. Cultivadas en las laderas del Himalaya, también conocidas como Lycium barbarum, hace siglos que forman parte de las medicinas tradicionales chinas y tibetanas. Por Laura Kohan .
Precisamente en su localización geográfica encontramos la clave de los nivel
es tan elevados de micronutrientes que contienen. Al crecer en una tierra y un entorno tan puros y libres de contaminación, se desarrollan unas propiedades nutricionales superiores a la media. Pero, ¿no preocupa el impacto ecológico de su transporte desde un lugar tan remoto? Los importadores biológicos lo justifican explicando que este transporte se realiza en barcos y no en aviones, reduciendo por lo tanto las emisiones de CO2.


Alimento para la longividad
Una de las principales razones por las que se las denomina bayas de la longevidad es porque, además de combatir los radicales libres, su radio de acción abarca patologías tan asociadas al envejecimiento como el cáncer o las enfermedades cardiovasculares. Por su extraordinaria composición se convierten en un valioso aliado para mejorar la vista, regular el apetito y el sueño, cuidar órganos como el hígado o los riñones y, en general, incrementar nuestros niveles energéticos. En esta compleja composición cabe destacar su alto contenido en polisacáridos, que reactivan el sistema inmunitario y que, unidos a sus esteroles y ácidos grasos esenciales, disminuyen los niveles de colesterol. La dosis recomendada es de unos 20 gramos de bayas secas al día, aunque a partir de 5 gramos diarios ya se pueden empezar a notar sus efectos.
Es casi imposible conseguir bayas goji frescas fuera de sus zonas de producción por su carácter sumamente perecedero. Podemos encontrarlas secas durante todo el año y, dependiendo del envasado, pueden ser más duras o más blandas. Si las queremos más tiernas para incluirlas en ensaladas, siempre podemos someterlas a un leve remojo, reservando esta agua rica en nutrientes para otras preparaciones o bebiéndonosla. Su sabor recuerda al del arándano seco, ni muy dulce ni muy ácido, y por eso combina perfectamente tanto con platos salados como con postres. La forma más fácil de tomarlas es con los cereales del desayuno o como un snack a media mañana que nos evite el picoteo entre horas. También podemos elaborar un vino de goji de efecto tónico y estimulante dejando macerar 48 horas las bayas en un buen vino tinto con miel.
Las verdaderas goji
Desgraciadamente, no todo lo que se anuncia como baya goji lo es realmente. Aprovechando el tirón de su recién estrenada popularidad, se han comercializado bayas bajo el nombre goji que pertenecen a otras variedades, como la Lycium chinense. Aunque comparten el mismo aspecto, ésta no tiene todas las impresionantes propiedades de la auténtica. Por eso hay que comprobar siempre que lo que estemos comprando sea Lycium barbarum.